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La Opinion
June 4, 2005
La crisis de cobertura médica se agrava
en el ámbito estatal y nacional, dejando cada vez más
gente desprotegida. El sistema actual está basado en
una antigua fórmula de beneficio laboral que ha ido
desapareciendo gradualmente a medida que las empresas se ven
forzadas a reducir gastos para ser competitivas y las primas
de los seguros se elevan descontroladamente. La Universidad
de California en Berkeley estimó que de seguir en aumento
los costos de la cobertura médica tal como hasta ahora,
uno de cada cuatro adultos no tendrá seguro de salud
para 2010, o sea un incremento de desprotegidos del 10%. Esta
situación es alarmante, especialmente para los niños
de estas familias, aunque por fortuna existe una solución
que avanza en la Legislatura de California.
Los proyectos de ley AB772 y SB437, que fueron
aprobados en sus respectivos recintos, intentan garantizar
que todos los menores de edad de California tengan asegurada
la cobertura médica. Estas medidas buscan aumentar
el número de familias de clase media cuyos niños
no están cubiertos por el seguro del empleador y que
no pueden comprar un seguro privado, al igual que a las familias
de bajos ingresos cuyos esfuerzos para obtener cobertura médica
se ven frustradas por el proceso de solicitud y por la confusión
entre los diversos programas.
Esta legislación no puede llegar en
mejor momento. Esta situación lleva a que cerca de
dos millones de niños anualmente queden sin cobertura
porque sus padres pierden el seguro del empleo, de los cuales
un millón permanece por un período de un año
o más sin protección médica. La Oficina
del Censo estimó que el 60% de la cobertura infantil
en 2003 era mediante el empleo de los padres, pero este porcentaje
se ha ido reduciendo en por lo menos un punto porcentual al
año desde el año 2000.
Es importante, como primera medida, resolver
la cobertura médica de los niños y jóvenes;
sin embargo, la situación de los adultos sin seguro
de salud no es menos acuciante. Para peor, no existen propuestas
concretas orientadas a los adultos, a excepción del
proyecto de la senadora estatal Sheila Kuehl, mostrando la
falta de opciones para una de las crisis más graves
que está drenando el sistema de hospitales y clínicas
de California. Las propuestas de cobertura médica universal
para los menores de edad merecen el respaldo unánime
porque construye sobre las bases establecidas por los programas
Familias Saludables y Medi-Cal. Éste es un ejemplo
a seguir.
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